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Acércate al Corazón de la Oretania.
Nuestro particular "Cuaderno de Bitácora" por este viaje de 5.000 años de historia en Granátula de Calatrava

La localización de las ciudades íberas vino determinada por su proximidad a los ríos, como por otra parte era lo común a todas las civilizaciones y culturas de la antigüedad.

La importancia de la población de Oreto dio nombre a la provincia conocida como Oretania, de la que fue capital durante siglos. Oreto pudo significar “monte”, porque oretano significaba “montañés“ en su dialecto íbero. En tiempos de la dominación romana, como ya se dejaran ver influencias célticas, la ciudad recibió el nombre de Oretum Germanorum. Más tarde, la capitalidad oretana pasó de Oreto a Cástulo (Linares, Jaén). La región oretana extendíase a ambos lados de Sierra Morena y comprendía la mitad meridional de la provincia de Ciudad Real, las partes central y septentrional de la provincia de Jaén, y la región occidental de la provincia de Albacete. A ella pertenecieron lugares y poblaciones actuales como Alarcos, Montiel, Valdepeñas, Almagro, Linares, Úbeda/Baeza, Porcuna y Jaén. Los poblados ibéricos prerromanos eran los oppida, en ocasiones auténticas ciudades-estado, que solían confederarse para protegerse. El oppidum de Oreto, situado sobre un cerro junto al citado cruce, fue uno de los más antiguos y mejor fortificados.

Pero la principal trascendencia del mundo oretano estribaba en el papel que desempeñó como intermediario en la transmisión de elementos culturales y étnicos entre turdetanos, bastetanos, contestanos, carpetanos, vetones, lusitanos y celtas. Sierra Morena, más que una frontera, era un punto de encuentro montañoso, gracias a la existencia de numerosos santuarios en sus proximidades que obligaban a peregrinar a la zona. 